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5 de agosto de 2014

La OMC le dará ahora prioridad a los acuerdos plurilaterales


La Organización Mundial de Comercio (OMC) irá hacia un nuevo modelo de negociación, por el cual entrará quien quiera a ese proceso –llamado plurilateral en lenguaje comercial–, después del bloqueo aislado de India, que metió a la entidad en una nueva crisis. 


Lo que significa que no será necesario que la OMC espere hasta que todos los países estén de acuerdo, lo que aleja el riesgo de que –como sucede ahora–un país tome una negociación como rehén por las consecuencias puramente electorales para la política doméstica que pueda tener.

La evaluación fue hecha por personalidades destacadas en los medios comerciales, tras la pérdida de plazo a medianoche del 31 de julio, para que los países aprueben el protocolo de acuerdo de facilitación de comercio, que según economistas puede estimular la economía mundial en hasta u$s 1 billón.

Pero, de acuerdo a importantes negociadores, el bloqueo de India ‘reventó‘ un acuerdo para reducir la burocracia en las aduanas e inviabilizó la reactivación de la Rueda de Doha para la liberalización global. Por eso, se impone la búsqueda de una alternativa para negociar.

Lo que estaba en juego era el paquete de Bali, aprobado en diciembre del año pasado, que incluye diez acuerdos, como medidas de facilitación de comercio, agricultura (como subsidios para la seguridad alimentaria y más transparencia en la administración de las cuotas) y una serie de cuestiones vinculadas al desarrollo de los países más pobres. 

Su importancia económica no era menor. Después de la aprobación del protocolo del principal acuerdo, de facilitación del comercio, el texto entraría en el andamiaje de la OMC y podría ser ratificado por los Parlamentos nacionales. 

Pero India decidió deshacer lo que se había acordado en Bali hace siete meses. Comenzó a condicionar su aprobación, para llegar al consenso, al acuerdo de facilitación de comercio a cambio de una solución permanente para continuar dando subsidios por encima de los límites autorizados, con el objetivo de formar stocks por razones de seguridad alimentaria. Lo que incluye millones de dólares para la compra de arroz y trigo, que termina en gran parte guardándose en lonas, con miles de toneladas que se pudren, como sucede actualmente.

En las propuestas sometidas a Nueva Delhi, India ganaba espacio para temas de seguridad alimentaria. Después de las discusiones de varios días que se extendieron hasta las nueve de la noche del jueves pasado, Nueva Delhi prefirió correr el riesgo de arrojar a la OMC en una nueva crisis profunda. 

La propuesta que se hizo a los indios era que una declaración del presidente del Consejo General de la OMC establecería que la ‘cláusula de paz‘ sería permanente hasta que se encontrara una solución definitiva al tema de la seguridad alimentaria. Por esa cláusula, ningún país podría denunciar a India en la OMC por exceso de subsidios. Pero los indios rechazaron la propuesta, estimando que solo una declaración del presidente del organismo máximo de la OMC era insuficiente para evitar disputas contra sus prácticas en el fututo.

Lo que dejó perplejo a todo el mundo fue que India bloqueó el acuerdo para mejorar el poder de ganancia de la negociación para su propia seguridad alimentaria. Y terminó matando la discusión y ahogando la posibilidad de que a mediano plazo otros países pudieran aceptar negociar una señal verde para que India continuara dando millones de dólares en subsidios para la producción de arroz y trigo, por ejemplo.

Algunos negociadores calificaban lo ocurrido como el mayor error de cálculo visto en todas sus vidas diplomáticas.





PANAMÁ: Desintegración



La Cancillería de Panamá debería estar siguiendo atentamente las propuestas de Brasil y Chile para la fusión de la Alianza del Pacífico y Mercosur. Las mandatarias Dilma Rousseff y Michelle Bachelet han expresado la aspiración de formar un sistema de integración comercial ampliado que abarcaría repúblicas sudamericanas, centroamericanas y norteamericanas.

Panamá no pertenece al Mercosur ni a la Alianza del Pacífico, pero aspira a ser Estado miembro de la Alianza del Pacífico para lo cual suscribió tratados de libre comercio con Chile, México, Perú y negocia otro con Colombia. ¿Cuál es la posición oficial del gobierno sobre la integración del Mercosur y la Alianza del Pacífico? El gobierno todavía no expresa posición sobre la propuesta de fusión ni sobre la integración comercial en general.

En la teoría integracionista se ve con buenos ojos un mercado común latinoamericano. Sin embargo, la realidad integracionista exhibe la incompatibilidad de políticas económicas del Mercosur y la Alianza del Pacífico.

Para el presidente de Uruguay, José Mujica, el Mercosur está estancado por el incumplimiento de los acuerdos destinados a crear un mercado común de mercancías con desgravaciones arancelarias, estimulaciones tributarias y la rivalidad económica de Brasil y Argentina. Ambos países aplican medidas proteccionistas que obstaculizan el intercambio industrial y comercial. La incorporación de Venezuela y Bolivia se interpreta como resultado de decisiones políticas para consolidar a los países de orientación ideológica prochavista unidos por el controlismo económico estatal.

En sentido contrario, la Alianza del Pacífico es una respuesta al fracaso del Mercosur para concertar el intercambio comercial dentro del sistema de economía libre a Colombia, Chile, México y Perú.

El gobierno socialista chileno introduce una divergencia que, curiosamente, cuestionan países del Mercosur, como Paraguay y Uruguay. La realidad de las políticas económicas antagónicas del Mercosur y la Alianza del Pacífico se presenta como el intento de mezclar aceite y vinagre. Para lograr esta unidad, tendrían que operarse cambios sustanciales en políticas económicas.

La primera iniciativa diplomática del gobierno panameñista de Juan Carlos Varela es la de reanudar las relaciones con Venezuela, suspendidas por un ucase del régimen de Nicolás Maduro. Ahora se conoce que el objetivo de las relaciones fue dialogar con Caracas para que se paguen las deudas en dólares no atendidas con la Zona Libre de Colón y Copa.

Sin embargo, las relaciones diplomáticas, además de servir a intereses privados, deben sustentarse en asuntos trascendentes como el respeto a la libertad de prensa, derechos humanos, no injerencia en asuntos internos. Desde esta perspectiva, más es lo que nos separa que lo que pudiera unirnos al régimen venezolano, sobre todo en cuanto a los principios constitucionales de libertad de prensa y libertad de pensamiento.

Empero, el control de precios del gobierno panameñista siembra dudas sobre una contaminación del chavismo. Aunque el gobierno de Varela no acostumbra tomar decisiones, más vale prevenir que lamentar sobre los mecanismos de integración y su influencia.

A pocos escapa que el Mercosur quiere usar como un salvavidas económico a la Alianza del Pacífico.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/2965017/PANAMA-Desintegracioacute;n