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8 de septiembre de 2014

Candidata a presidencia de Brasil busca acercamiento entre Mercosur y Alianza del Pacífico

La candidata de oposición abogará por una flexibilización en las reglas del Mercosur para poder realizar acuerdos bilaterales con otros países en caso de que el resto de los socios del bloque esté en desacuerdo.

Marina Silva llegó a romper los esquemas de la carrera presidencial de Brasil y en su programa de gobierno propone un acercamiento del Mercado Común del Sur (Mercosur) a la Alianza del Pacífico que integran Perú, Chile, Colombia y México.

La candidata de última hora del Partido Socialista de Brasil (PSB), tras la muerte de su compañero Eduardo Campos, figura en las encuestas como la ganadora en la segunda vuelta contra la candidata y actual presidenta Dilma Rousseff y su programa de gobierno enfatiza la apuesta por la apertura comercial, lo que marca un cambio de marcha en la política exterior de la mayor potencia de la región.

En un libro de 250 páginas y seis módulos, la candidata afirma que abogará por una flexibilización en las reglas del Mercosur (compuesto también por Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela) para poder realizar acuerdos bilaterales con otros países en caso de que el resto de los socios del bloque esté en desacuerdo.

“Tenemos el principio de la integración, pero esto no nos impide que podamos encontrar medios para tener celeridad para acuerdos bilaterales”, aseguró Silva, quien lanzó su programa junto al economista Eduardo Giannetti da Fonseca y a Neca Setúbal, su asesora en temas educacionales y heredera del Banco Itaú.

La candidata citó como ejemplo la negociación en curso de un tratado de libre comercio con la Unión Europea, que ha estado estancado por largo tiempo. “En la negociación hay dificultades, como el caso de Argentina, pero eso no debería impedir que Brasil siguiera. Es una cuestión de defender los intereses del país sin perjudicar al resto”, argumentó.

Silva defendió la “negociación a dos velocidades” y dijo que su programa no afectará al Tratado de Asunción de 1991, el pacto fundacional de Mercosur.

Asimismo, le hace un guiño a Estados Unidos, pidiendo una “agenda positiva”. “Hay que relanzar el dinamismo en el comercio con EE.UU. y la Unión Europea y fundar nuevos estándares comerciales con Chile”, aseguró.

Autonomía del banco central


Silva también enfatizó la importancia de la autonomía del banco central de Brasil y se comprometió a que el presidente de la institución tenga un período fijo tan pronto como sea posible, para que la entidad tenga independencia para adoptar medidas que son necesarias para controlar la inflación.

En su programa, Silva hizo eco de las demandas de los inversionistas y prometió una menor intervención estatal en el mercado de divisas, cuentas públicas más transparentes y un compromiso claro con la meta de inflación de 4,5%, para que el país “recupere credibilidad”.

“Seremos transparentes. No usaremos métodos creativos para que las cuentas se vean bien”, dijo haciendo referencia a la práctica por parte del gobierno de Rousseff de usar una contabilidad alternativa para intentar cumplir la meta anual de ahorro fiscal.



America Latina necesita “mayor integración” entre Brasil y México, dice la CAF

Las dos grandes economías latinoamericanas, Brasil y México, deben compartir una “agenda común” de “integración” para “impulsar” a la región en un momento de “desaceleración”, aseguró a Efe el presidente del Banco de Desarrollo de Latinoamérica (CAF), Enrique García,

“Tiene que haber más integración entre las dos grandes potencias. Brasil y México deben compartir una agenda común para impulsar a la región”, indicó García en una entrevista a la conclusión de la conferencia anual de la CAF celebrada esta semana en Washington.

Para ello, insistió en la necesidad de crear “un mercado regional competitivo” que “permita pasar del de modelo de ventaja comparativa, basado en el ciclo de materias primas, a uno ventaja competitiva de valor agregado”.

Sobre la situación actual reconoció que América Latina enfrenta un contexto de “bajo crecimiento”, aunque se mostró “optimista” por la estabilidad macroeconómica de gran parte de los países que les hace, dijo, “tener capacidad para enfrentar los vientos en contra”.

En el encuentro, el director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner adelantó que el organismo prevé reducir las proyecciones de crecimiento para la región a menos del 2 %, lo que sería la tasa más baja en una década.

No obstante, García apuntó que esta desaceleración responde en gran parte a la debilidad económica de Brasil, y en menor medida también a las de Argentina y Venezuela.

“Vista en conjunto la región, se contempla crecimiento razonable en muchos países: Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Panamá”, afirmó el presidente de la CAF.

“No hay que ser pesimista, estamos en año electoral en algunos países, y este no es el momento ideal para hacer ajustes”, agregó en referencia a las elecciones previstas para los próximos meses en Uruguay y Brasil.

En la conferencia, participaron líderes económicos y políticos latinoamericanos, y estuvieron presentes el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza; el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno; y el ex presidente mexicano, Felipe Calderón, entre otros.

García no eludió otro de los temas candentes en la región, como es la posibilidad de que Cuba sea invitada a la próxima Cumbre de las América que tendrá lugar el próximo año en Panamá.

García se mostró a favor de ayudar a que Cuba avance en sus reformas con “prudencia”, y lo haga con el respaldo regional, pero sin esperar “milagros”.

Por eso, instó a utilizar la cumbre de Panamá como un lugar para “dialogar sobre las diferencias que existen”.

Hace unas semanas, Panamá confirmó su intención de invitar formalmente a Cuba al encuentro de líderes de la región, algo que ha generado dudas sobre la posibilidad de que el presidente Barack Obama decida no acudir dadas las tensiones existentes entre Washington y La Habana y los más de 50 años de bloqueo comercial por parte estadounidense.

“Sería una lástima que la cumbre de Panamá se trunque de un lado y del otro, por la cuestión de Cuba”, subrayó.