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14 de noviembre de 2014

EE UU e India desbloquean las negociaciones globales de comercio

Algo se mueve en el comercio global. Estados Unidos e India sellaron este jueves un acuerdo sobre subsidios alimentarios y barreras burocráticas aduaneras que puede dar un impulso definitivo a la ronda de liberalización comercial global que se negocia, sin éxito, desde 2001 en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El pacto se produce en la misma semana que el acuerdo para recortar los aranceles a los productos tecnológicos firmado por el presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín, lo que refleja el renovado interés de Washington por las negociaciones comerciales.

“Juntos, estos acuerdos propiciarán un gran impulso al sistema de comercio mundial en un momento crítico para la recuperación económica, punto central de la próxima reunión del G-20 [se celebra este fin de semana en Brisbane, Australia]”, señalaba el representante comercial de Estados Unidos, Michael Froman, en su comunicado. El acuerdo no necesita la aprobación por los respectivos Parlamentos.

Estancadas desde 2001, las negociaciones comerciales multilaterales lograron un impulso en diciembre de 2013 en Bali cuando los 160 países que integran la OMC fijaron un calendario para la aprobación de una batería de medidas concretas que lograra salvar los acuerdos de liberalización comercial anunciados en Doha. La primera medida consistía en aprobar el pasado mes de julio el Acuerdo de Facilitación de Comercio, que reduce las barreras burocráticas en las aduanas y que beneficia especialmente a los pequeños países emergentes. Pero India lo bloqueó en el último momento al entender que carecía de suficientes garantías de que su sistema de subsidios agrícolas y alimentarios era respetado.

El actual sistema de la OMC impone que estas ayudas no pueden superar el 10% del total de la producción agraria, sobre la base de los precios del periodo 1986-1988. De lo contrario, el país puede ser objeto de denuncia y de sanciones. En Bali, los ministros de Comercio dieron al Gobierno indio un plazo de cuatro años, hasta 2017, para modificar ese modelo o arriesgarse a sanciones. Ahora India ha logrado eliminar la fecha límite del sistema acordado en Bali y el compromiso de EE UU de no denunciarlo —la denominada “cláusula de la paz”— hasta que se logre un nuevo sistema. India presentará su propuesta ante el Consejo General de la OMC en su reunión de diciembre. A cambio, desbloquea el Acuerdo de Facilitación de Comercio y allana su aprobación por el Consejo. Si finalmente se aprueba y se pone en marcha, será el primer acuerdo multilateral que se concluye e implementa desde la creación de la OMC, hace 20 años.

La noticia del acuerdo entre EE UU e India pilló al director de la Organización, el brasileño Roberto Azevêdo, de camino a la reunión del G-20. En su comunicado, Azevêdo confía en que “este avance represente un paso significativo en los esfuerzos para lograr implementar el paquete de Bali y poner de nuevo en marcha el sistema de negociación multilateral. Es importante consultar a todos los miembros de la OMC, de forma que podamos resolver el actual retraso tan pronto como sea posible”.

El enfrentamiento entre India y Estados Unidos en las negociaciones comerciales ha sido “recurrente” y su solución “realmente era esencial para que la agenda de Doha pueda ser cerrada”, sostiene Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano y profesor de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid. De hecho, en 2008, el entonces ministro de Comercio de India, Kamal Nath, se levantó de la mesa de las negociaciones también por los subsidios agrícolas. “He venido a negociar cuestiones comerciales, no vidas humanas”, dijo. La irrupción de la crisis financiera internacional terminó de arruinar las escasas posibilidades de sacar entonces adelante la agenda multilateral.

Ahora la situación es otra. “Creo que es una victoria para todos, pero la talla internacional del primer ministro indio, Narendra] Modi ha recibido un fuerte impulso con este acuerdo”, asegura Vivek Dehejia, profesor de Económicas de la Universidad Carleton, en Canadá.

El fracaso en la puesta en marcha de la ronda de Doha había llegado a poner en cuestión a la propia OMC y había propiciado la gestación de acuerdos bilaterales y regionales como alternativa al modelo multilateral. Azevêdo reconocía recientemente que la Organización no había estado en toda su historia en una situación tan crítica como la vivida desde el estancamiento de las conversaciones en julio.

“Con todo, la agenda de Doha es una agenda comercial del siglo XX, no del siglo XXI”, recalca Steinberg. “La ronda de liberalización afecta a la agricultura, la industria, la pesca... Son materias anticuadas, no aborda los problemas surgidos en el ámbito financiero o tecnológico, por ejemplo. Eso explica la proliferación de acuerdos bilaterales y megaregionales, como el que negocian EE UU y la UE” remata.

Pekín recibe el respaldo de la APEC para su zona de libre comercio

Los 21 líderes reunidos en la cumbre de la APEC, el Foro de Cooperación Asia-Pacífico dieron este martes un cauto primer paso para iniciar el proceso hacia una Zona de Libre Comercio para la región (FTAAP). El apoyo a una hoja de ruta para el proceso representa un triunfo para China, el principal valedor de la propuesta y que ha presionado fuertemente a lo largo de la cumbre en favor del proyecto. “Hemos decidido comenzar el proceso para establecer una FTAAP y hemos adoptado una hoja de ruta para conseguirlo”, afirmó en una declaración a la prensa el presidente chino, Xi Jinping, que calificó el paso de “histórico” y “el lanzamiento oficial del proceso”. El pacto demuestra “la confianza y la implicación de los miembros de la APEC para promover la integración económica regional”, sostuvo.

Una posible zona de libre comercio entre todos los miembros de la APEC incluiría más de la mitad del PIB del mundo y el 44% de los intercambios comerciales globales. Pero EE UU ha dejado claro que su prioridad es otro proyecto de integración comercial de tamaño más reducido, la Alianza Trans-Pacífica (TPP). Formada por doce países de la APEC, entre ellos México, Chile, Perú, Canadá, Japón y Australia, excluye sin embargo a China. Las negociaciones para cerrarla avanzan con lentitud, entre otros asuntos por la reticencia de Japón a liberalizar su sector agrícola, aunque el presidente de EE UU, Barack Obama, ha asegurado que percibe “un impulso” para llegar a un acuerdo.

Obama, que en la etapa pequinesa de su gira por Asia busca reparar unas relaciones con Pekín, tensas en los últimos meses y que se ha mostrado muy conciliador en sus declaraciones hasta el momento en la capital china, expresó hoy un calibrado apoyo a la iniciativa de la FTAAP, planteada inicialmente en 2006 pero que había quedado de lado hasta que China retomó la idea: “Quiero elogiar a China por centrarse este año en lo que la APEC puede hacer para contribuir al logro del la Zona de Libre Comercio de Asia Pacífico... Las muchas iniciativas regionales contribuirán a su logro en el futuro. Vemos nuestra implicación en la TPP como una contribución hacia ese esfuerzo”, afirmó el presidente estadounidense.

La declaración de Obama es una más de las cuidadosas maniobras que las dos grandes potencias han efectuado en los últimos días para suavizar una relación tensa en los últimos meses. Aunque persisten diferencias en áreas como el ciberespionaje o los derechos humanos, ambos países prefieren adoptar una actitud pragmática y poner el énfasis en las áreas donde pueden colaborar, como Afganistán o la lucha contra el ébola. Han comenzado los primeros resultados: si el lunes anunciaban un acuerdo para flexibilizar la política mutua de visados, hoy divulgaban un pacto para eliminar los aranceles a productos de alta tecnología. Los dos países, los más contaminantes del planeta, también dieron a conocer un entendimiento para aumentar la cooperación contra el cambio climático, en una reunión entre el viceprimer ministro chino, Zhang Gaoli, y el secretario de Estado, John Kerry.

Obama y Xi celebrarán una reunión bilateral formal este miércoles, en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín. Esta noche conversaron de una manera menos rígida en el complejo gubernamental de Zhongnanhai, en una larga cena que se extendió dos horas más de lo previsto. En declaraciones al comienzo de la velada, Obama aseguró a Xi que quiere llevar la relación bilateral “a un nuevo nivel”.

Hubo más contactos diplomáticos a lo largo del día. Mientras Xi hablaba al margen de la cumbre con el presidente filipino, Benigno Aquino, sobre las disputas territoriales de sus respectivos países, Obama aprovechaba también para mantener hasta tres breves apartes con el presidente ruso, Vladímir Putin, con quien habló de la crisis en Ucrania, de Siria y de Irak, según la Casa Blanca. Precisamente a raíz de la crisis ucraniana ambos líderes se han distanciado aún más en una relación que nunca ha sido especialmente cálida. Putin conversó también con el primer ministro australiano sobre el derribo del avión de las líneas aéreas Malaysia Airlines MH17.

Pero la cumbre recién concluida ha sido la de China. Una China que ha querido dejar clara su pujanza en cada detalle, desde la creación de un complejo hotelero y un lago especialmente para el plenario de la reunión a la suntuosidad de la ceremonia de bienvenida a los líderes. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, que el lunes se reunía por primera vez en su mandato con Xi, subrayaba hoy que China y Japón “se necesitan mutuamente”. Y el presidente chino, que comenzaba la reunión regional proponiendo el cumplimiento de un “sueño de Asia Pacífico” y anunciando 40.000 millones de dólares para una nueva Ruta de la Seda, cerraba hoy la cumbre con un acuerdo que, según él, aportará “un nuevo ímpetu” a la APEC.

Países del G-20 aumentaron 12% medidas de restricción al comercio internacional

Los países del G-20 aumentaron un 12% las medidas restrictivas al comercio internacional en los últimos cinco meses, aunque las políticas comerciales aplicadas por estas economías frente a la crisis resultaron más moderadas que lo esperado, según un informe publicado por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El informe fue elaborado de manera conjunta entre la OMC, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y recomendó mayores acciones para eliminar las barreras existentes.

Asimismo, indicó que de las 1.244 medidas restrictivas introducidas por los países del G-20 (donde se alista Argentina) desde el comienzo de la crisis en 2008 sólo 282 fueron suprimidas, mientras que durante el año pasado el número de estas acciones aumentó 12%.

El estudio analizó las políticas comerciales de estas economías entre mayo y octubre de 2014, como parte del monitoreo de las tres organizaciones al compromiso de los gobiernos del G-20 en la cumbre de septiembre del año pasado de bregar por el libre comercio y las inversiones como factor crucial para restablecer el crecimiento global.

“Las economías del G-20 aplicaron 93 nuevas medidas restrictivas al comercio durante estos cinco meses, comparadas con las 112 durante los seis meses previos”, indicó el informe.

No obstante, remarca que las medidas que afectan a las exportaciones descendieron significativamente. El estudio subraya también que “en general las políticas comerciales adoptadas en respuesta a la crisis fueron considerablemente más moderadas de lo que se preveía en un principio”.

Las medidas compensatorias o salvaguardas representaron más del 50% de las restricciones al comercio del G-20, seguidas por las restrictivas a las importaciones y las que afectan a las exportaciones.

En términos de cobertura del comercio, las acciones compensatorias y salvaguardas y las restricciones a las importaciones aplicadas por las economías del G-20 durante el período en revisión involucran 118.000 millones de dólares, equivalentes a 0,8% del valor de las mercaderías importadas por el grupo y 0,6% del valor de las importaciones mundiales de bienes.

Las organizaciones instaron a los países del G-20 a “tomar una acción decisiva para reducir ese conjunto de medidas restrictivas evitando la implementación de nuevas restricciones y eliminando efectivamente las existentes”, ya que “las condiciones económicas globales reinantes indican que este no es momento de complacencia en el sistema de comercio internacional”.