La Cancillería de Panamá debería estar siguiendo atentamente las propuestas de Brasil y Chile para la fusión de la Alianza del Pacífico y Mercosur. Las mandatarias Dilma Rousseff y Michelle Bachelet han expresado la aspiración de formar un sistema de integración comercial ampliado que abarcaría repúblicas sudamericanas, centroamericanas y norteamericanas.
Panamá no pertenece al Mercosur ni a la Alianza del Pacífico, pero aspira a ser Estado miembro de la Alianza del Pacífico para lo cual suscribió tratados de libre comercio con Chile, México, Perú y negocia otro con Colombia. ¿Cuál es la posición oficial del gobierno sobre la integración del Mercosur y la Alianza del Pacífico? El gobierno todavía no expresa posición sobre la propuesta de fusión ni sobre la integración comercial en general.
En la teoría integracionista se ve con buenos ojos un mercado común latinoamericano. Sin embargo, la realidad integracionista exhibe la incompatibilidad de políticas económicas del Mercosur y la Alianza del Pacífico.
Para el presidente de Uruguay, José Mujica, el Mercosur está estancado por el incumplimiento de los acuerdos destinados a crear un mercado común de mercancías con desgravaciones arancelarias, estimulaciones tributarias y la rivalidad económica de Brasil y Argentina. Ambos países aplican medidas proteccionistas que obstaculizan el intercambio industrial y comercial. La incorporación de Venezuela y Bolivia se interpreta como resultado de decisiones políticas para consolidar a los países de orientación ideológica prochavista unidos por el controlismo económico estatal.
En sentido contrario, la Alianza del Pacífico es una respuesta al fracaso del Mercosur para concertar el intercambio comercial dentro del sistema de economía libre a Colombia, Chile, México y Perú.
El gobierno socialista chileno introduce una divergencia que, curiosamente, cuestionan países del Mercosur, como Paraguay y Uruguay. La realidad de las políticas económicas antagónicas del Mercosur y la Alianza del Pacífico se presenta como el intento de mezclar aceite y vinagre. Para lograr esta unidad, tendrían que operarse cambios sustanciales en políticas económicas.
La primera iniciativa diplomática del gobierno panameñista de Juan Carlos Varela es la de reanudar las relaciones con Venezuela, suspendidas por un ucase del régimen de Nicolás Maduro. Ahora se conoce que el objetivo de las relaciones fue dialogar con Caracas para que se paguen las deudas en dólares no atendidas con la Zona Libre de Colón y Copa.
Sin embargo, las relaciones diplomáticas, además de servir a intereses privados, deben sustentarse en asuntos trascendentes como el respeto a la libertad de prensa, derechos humanos, no injerencia en asuntos internos. Desde esta perspectiva, más es lo que nos separa que lo que pudiera unirnos al régimen venezolano, sobre todo en cuanto a los principios constitucionales de libertad de prensa y libertad de pensamiento.
Empero, el control de precios del gobierno panameñista siembra dudas sobre una contaminación del chavismo. Aunque el gobierno de Varela no acostumbra tomar decisiones, más vale prevenir que lamentar sobre los mecanismos de integración y su influencia.
A pocos escapa que el Mercosur quiere usar como un salvavidas económico a la Alianza del Pacífico.
Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/2965017/PANAMA-Desintegracioacute;n
Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/2965017/PANAMA-Desintegracioacute;n
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